Denuncian al expresidente de la urbanización Olimar de Chiva por administración desleal

 

Ayer, un periódico valenciano hacía pública una información sobre la admisión a trámite por parte del Juzgado de una querella criminal contra el expresidente de la urbanización Olimar de Chiva, calculando los posibles daños en casi medio millón de euros.

La nueva Junta Directiva de la Comunidad de Propietarios del Parque Residencial de la Urbanización Olimar de Chiva ha presentado una querella criminal contra su expresidente Luis Miguel Araque «por la presunta comisión de un delito de administración desleal y apropiación indebida» y ha calculado que el daño ocasionado a la comunidad de vecinos asciende a 438.512,80 euros. El juzgado de Requena ha admitido a trámite la querella y ya se han entregado las primeras notificaciones de testificales para ver si se abre en un futuro juicio contra el denunciado. 

La entrada de una nueva junta directiva en la comunidad de propietarios, tras un proceso electoral convulso que terminó con la salida del anterior presidente, provocó que, una vez se revisaran las cuentas y se contrastara la documentación, se tomara la decisión de recurrir a los tribunales porque había pagos de miles de euros sin justificar. La nueva junta encargó un informe pericial y han constatado que hay gatos personales por valor de 22.418 euros sin justificar, disposiciones de dinero sin factura por valor de 178.512 euros y 10.300 euros en efectivo sacados de cajeros. El resultado de las disposiciones sin justificar, según figura en la querella, es de 200.941 euros. De la gestión del club social Aldamar el excedente abonado sin justificar es de 128.297 euros. A esta cantidad hay que sumar otros 121.402 euros, para un total sin justificar de 438.512 euros, lo que ha llevado a la junta a presentar la querella. 

El informe pericial concluye que existen «importantes disposiciones de dinero en beneficio propio o de terceros sin justificar, realizadas por quien pudiera tener facultades de disposición y administración de las cuentas corrientes de Olimar. Además de no haber acreditado cumplir con las obligaciones contables y tributarias, existe un claro descontrol de los gastos y de la tesorería de la comunidad de propietarios».