Del andamio a la Concejalía de Urbanismo: el ascenso del jefe del ladrillo en Chiva


Noticia publicada por El Mundo.

Haro colocó al frente del área a un joven sin formación ni experiencia en la Administración; el ex concejal dijo que tenía estudios de la ESO.

Traspasos de hasta 18.000 euros para vaciar la empresa pública de Chiva.

Sin formación ni conocimientos técnicos, únicamente con estudios de secundaria, Marcos Navarro se puso al frente de la concejalía de Urbanismo en plena expansión urbanística de Chiva. El ex alcalde y actual portavoz municipal del PP, José Manuel Haro, no tuvo reparos en nombrarle responsable de Urbanismo pese a que carecía de estudios específicos y no dominaba la materia. 

Haro y Navarro ya han declarado en el juzgado imputados por los presuntos delitos de malversación, prevaricación y falsedad en relación al dinero que se esfumó de la empresa pública Suma Chiva SA, una sociedad que montaron los investigados en 2008 para realizar labores de asesoramiento urbanístico. 

Según consta en la declaración del ex concejal de Urbanismo, Navarro fue responsable de esta área entre los años 2007 y 2015 y admitió ante la jueza que sólo tenía estudios de la ESO y no tenía terminado el Bachiller, pues lleva «trabajando en las obras desde los 15 años». Marcos Navarro se dedica a las reformas en general. 

A preguntas de la Fiscalía de Valencia, respecto a las facturas bajo sospecha del año 2009, Navarro declaró que «su conforme en estas facturas se da porque en el acto administrativo cada área a través de la Intervención da el visto bueno» y él firma. 

El ex concejal del PP explicó a la jueza que vio como se realizaban determinados trabajos por los que facturó al Ayuntamiento de Chiva la empresa pública pero matizó que «desconoce si se plasmaban en un documento, que no recuerda cómo se enviaba» esa información. 

La mayoría de los trabajos por los que facturó Suma Chiva SA eran «memorias» sobre proyectos urbanísticos y, a preguntas de su defensa, el ex edil de Urbanismo respondió que «servían para realizar la contratación y de base para que las empresas que ejecutaban las obras hicieran el presupuesto». «Esas memorias marcaban el presupuesto final y no podía haber desviaciones» añadió. 

Mientras, José Manuel Haro declaró que decidió montar Suma Chiva SA y colocar de gerente a Pascual Navarro, también imputado, para ampliar las labores de los técnicos municipales. Según diversas fuentes, Navarro trabajaba para Llanera, la constructora fetiche de Alfonso Rus, antes de aterrizar en la empresa pública de Chiva. 

«Aunque en el Ayuntamiento había un departamento de Urbanismo con sus técnicos el objeto social de la mercantil es mucho más amplio que la labor de los técnicos municipales» reiteró el portavoz del PP en Chiva. 

La declaración refleja que Haro se apoyó en informes de los funcionarios de mayor rango del Ayuntamiento para justificar la creación de esta empresa. «La interventora del Ayuntamiento dictó un informe afirmando que los arquitectos del Ayuntamiento tenían incompatibilidad para redactar y cobrar proyectos hechos por ellos», apuntó. 

Respecto a las facturas que han aparecido cuya fecha de emisión coincide con la encomienda de gestión, Haro descargó la responsabilidad en dos funcionarias: «Se hizo así por indicación de Paz Zaragoza, secretaria del Ayuntamiento de Chiva -en la actualidad está destinada en Silla- y Cristina Claramunt, interventora». El declarante añadió que «no redactó esa resolución, lo hace la secretaria y él la firma». 

Los conceptos que aparecen en las facturas bajo sospecha son muy ambiguos. Por ejemplo, la empresa pública facturó al Ayuntamiento 5.900 euros «por el seguimiento de tramitación del proyecto Ronda Norte»; otros 5.310 euros por «asistencia en el seguimiento de obras de Vista Alegre»; o 1.856 euros por una «gestión» para elevar a exposición pública un convenio urbanístico. 

No es la primera vez que José Manuel Haro tiene problemas con la justicia pero en la mayoría de los casos ha salido indemne.