Militantes del PP de Chiva forman una lista electoral a 100 kilómetros de distancia

 

Noticia publicada en Las Provincias.

Los críticos con la gestión de Haro integran la candidatura de Salem.

Chiva es un municipio caracterizado por la inestabilidad política. La localidad, en los últimos veinte años, ha encadenado mociones de censura, crisis de gobierno y hasta una burda imitación del Tamayazo de la Asamblea de Madrid que sumió al municipio en un auténtico caos político y en un ejemplo a no seguir en el panorama político valenciano. Ocupó titulares y espacios de televisión que bordearon el ridículo con trifulca incluida en la calle tras el pleno de constitución del Ayuntamiento. Todo eso se ha completado con grabaciones ilegales a concejales, alcaldes opositando con tribunales de calificación ad hoc y un equipo de gobierno con cinco partidos y un alcalde de Compromís que sólo logró dos concejales. Un acuerdo a cinco que fue perdiendo adeptos conforme avanzaba la legislatura. 

Ahora hay un nuevo capítulo en el peculiar relato político del municipio. 

Uno de las personas clave en la política municipal es el exalcalde popular José Manuel Haro, que fue uno de los pesos pesados en el grupo provincial que lideraba Alfonso Rus en la Diputación de Valencia. En la sede del PP hay una guerra abierta entre la militancia. Haro ha conseguido colocar a Pablo Boullosa como candidato a la alcaldía y de número dos a Esther Sancho, concejala en la actual legislatura. «Haro ya no está en primera línea pero controla el partido con el beneplácito de la dirección regional liderada por Bonig», afirman las fuentes consultadas. 

La crisis abierta en Chiva y el peso del exalcalde provocó que Miguel Olmo, que era uno de los nombres que más sonaba para liderar la lista de los populares, se quedara fuera de la lista. Además, varios concejales y excargos del Ayuntamiento de Chiva se han enfrentado a Haro al no estar de acuerdo con su forma de influir en el partido. Por eso, Olmo y otros cargos del PP local han decidido formar la candidatura del PP en Salem. Una localidad de la Vall d'Albaida que está a 109 kilómetros de Chiva por la ruta más corta. El PP ha llenado la lista al Ayuntamiento de Salem de chivanos que no comparten la gestión del exdiputado provincial. Los miembros de la candidatura de Salem creen que su gesto es una forma de demostrar su compromiso con el PP, al mismo tiempo que sirve para reivindicar su labor y rechazar las formas de algunos compañeros de partido. 

El panorama político en Chiva está totalmente atomizado. Con posibilidades de obtener representación en un Ayuntamiento de 17 concejales hay hasta siete partidos: PP, Compromís, PSPV, Aduc, Vinchi, Ciudadanos y Esquerra Unida. Un gobierno que también se va a decidir por bloques y en el que los partidos independientes como Vinchi y Aduc (vinculado a Som Valencians) pueden tener la clave de la gobernabilidad. 

Uno de los movimientos de última hora se produjo en Ciudadanos, que incorporó como candidata a la alcaldía a la exconcejala Amparo Lapuente, que estuvo en el Ayuntamiento con el PP, luego se convirtió en tránsfuga, fue en las listas de Aduc y ahora se incorpora a Ciudadanos en una operación protegida desde Valencia y que significó la salida de varios militantes del partido de Rivera. Además, Lapuente ha sido denunciada hace unos días en el juzgado de Requena por el candidato de Aduc, Manuel Verdeguer, que le acusa de falsedad documental y apropiación indebida. El marido de Lapuente es el presidente de la urbanización Olimar y mantiene una guerra abierta con la mayoría de sus vecinos, que le acusan de tomar decisiones arbitrarias. 

Además, a Vox hubo un trasvase de cargos y militantes del PP y de Ciudadanos. Los representantes del partido de Santiago Abascal se dejaron ver en público en la plaza del pueblo y se mostraron muy activos, aunque finalmente no se han presentado a las elecciones autonómicas pese a contar con gente suficiente para hacer una lista. Las fuentes consultadas aseguran que tanto el PP como Ciudadanos han evitado la presencia de otra formación de carácter conservador con el fin de que el voto no quede fragmentado. Además de vinculaciones ideológicas, entre varios cargos de los distintos partidos había lazos familiares que han permitido que Vox no concurra finalmente. 

En la orilla izquierda, el trasvase de militantes históricos del PSPV a Compromís ha sido una constante en los últimos meses. Una maniobra que deja muy tocados a los socialistas, cuya candidata en la anterior legislatura, Yolanda Martínez, -persona de confianza de José Luis Ábalos- irá en la lista al Congreso por Valencia. Los socialistas atraviesan un momento crítico en Chiva, donde llegaron a gobernar, y sus votos pueden ir a manos de Compromís (van junto a Podemos) y de Izquierda Unida, que mantiene el tipo en la localidad a pesar de haberse convertido en un partido residual a nivel autonómico. 

Al batiburrillo de la izquierda y la derecha se suman los independientes. El partido Vinchi tratará de sumar algo más a los dos concejales que tienen y Aduc, la plataforma de diseminados y urbanizaciones, que ha unido su destino a Som Valencians de Jaume Hurtado, buscará afianzar el voto fuera del caso urbano. Vinchi y Aduc están también enfrentados por la gestión del modelo de seguridad en las urbanizaciones.